Hoy en nuestro blog de fotografía de boda quiero hablar de Gonzalo y Sonia, una pareja de Madrid que confió en nuestro estudio de fotografía y video de boda para plasmar uno de los días más importante de sus vidas.
Esta vez la propuesta de preboda no la planteamos a nuestra pareja, quisimos dar un giro en nuestra narrativa en vídeos de boda y decidimos contar con la numerosa familia de Gonzalo y Sonia para grabar una entrevista muy interesante que hemos insertado en el video final. Evidentemente ellos no sabían absolutamente nada y su familia ha sabido guardar el secreto desde que grabamos el vídeo hasta el día que se lo enseñamos a los novios.
Aldea Tejera Negra: una boda en la arquitectura negra de Guadalajara
La boda se celebró en la finca Aldea Tejera Negra en Campillo de Ranas, un lugar espectacular en medio de la naturaleza y que se encuentra a tan solo 125 km de la comunidad de Madrid. Nos contaba alguno de los escasos habitantes de Campillo de Ranas, que el municipio se hizo muy popular entre la comunidad gay debido al elevado número de bodas de esta índole que se celebran en la finca de este bonito pueblo. Según un aldeano, el alcalde «de condición gay en un mundo rural» hizo una apuesta con el párroco para ver quien era capaz de celebrar más bodas en un año y desde entonces a campillo de ranas se lo conoce como «el pueblo de las bodas».
El día que mi compañero Chema Vela y yo llegamos a la finca y nos reencontramos con los familiares de Gonzalo y Sonia nos resultó muy difícil disimular la alegría de volver a verlos de nuevo. No podíamos destapar que pasamos con ellos un día fantástico de grabación.
Me gustan las bodas en las que los novios y familiares se implican cien por cien en los detalles. Ver la ilusión de una familia recibiendo a los invitados o decorando la carpa son detalles a los que no se suele dar importancia en un reportaje de boda, pero que a mi me encanta perseguir con mi cámara. Momentos cotidianos que se pasan por alto el día de la boda y que se convierten en escenas especiales que perdurarán por siempre en la historia de la pareja.
Cómo trabajamos los videógrafos de boda
En una época en la que el fotoperiodismo de boda parece ser el último grito en tendencias de boda, muchos videógrafos huyen de provocar reacciones o alterar los acontecimientos. A mí por el contrario me encanta interferir ya sea con preguntas a la familia, dirigiendo a los novios o divirtiendo a los amigos… ¿Existe algo más sincero que una madre hablando emocionada de su hijo? ¿Más auténtico que unos niños riendo mientras juegan con una cámara que les hemos dejado? El video de boda perfecto reside en un equilibrio entre captar el momento y crear situaciones.
Nunca pensé que ser videógrafo de boda me traería tantas alegrías, me acercaría a tantas personas ni tampoco que me emocionaría una y otra vez en la sala de edición reviviendo sentimientos.
Editar un vídeo de boda es un proceso lento, los videógrafos de boda convivimos con las imágenes de los novios y familiares durante semanas. Al final son tantas horas profundizando en la película de boda de una pareja que acabas sintiéndote parte de la historia y al final, cuando entregamos un reportaje a los novios no podemos evitar tener sentimientos encontrados, por un lado alegría al ver que has conseguido que el video de la boda de esa pareja sea especial y por el otro tristeza al cerrar el círculo. Por suerte, siempre llegan nuevas etapas, embarazos, fotografías de bebés y fotografía en familia que continúan vinculándonos a esas parejas que hemos visto casarse.
Gracias, Gonzalo y Sonia
Por último quiero agradecer a Gonzalo y a Sonia su hospitalidad y atención durante todo el fin de semana que pasamos en Campillo de Ranas. A sus familiares, Manolo, Elvira, Josep, Carolina y un largo, etc por la aceptación de nuestra propuesta de rodaje sorpresa, gracias por abrir vuestros corazones a nuestras cámaras y cómo no, gracias por invitarnos a vuestra mesa, disfruté muchísimo de vuestra compañía, sois una gran familia. A todos los amigos y amigas de los novios, gracias por momentos tan divertidos en el photocall y en la fiesta. Y por último gracias a mi compañero el fotógrafo de bodas Chema Vela por estas fotografías de boda con las que he ilustrado este post.
Si os atrae la idea de una boda rural, en el blog tenemos más ejemplos, como la boda de cuento que fotografiamos en Aldea Santillana, en plena sierra de Madrid. Y para ver cómo contamos estas historias en movimiento, pasad por nuestra página de vídeo de boda.
¿Qué te ha parecido el vídeo de boda, el artículo y las fotografías? Agradecería enormemente tu comentario. Da igual si es positivo o negativo, ayudamos a mejorar y crecer con tu aportación.
Un Saludo.
Equipo Plasmalia






Por cierto, si todavía estáis eligiendo sitio, hemos reunido nuestras favoritas en esta guía de fincas para bodas en Madrid, con la boda real que fotografiamos en cada una.




